Oscar Curtino: su obra y sus conceptos.

 



Recopilación: Juan Agustín Curtino

 

Mi irrupción en la pintura ocurrió en forma natural.

De chico no me gustaba estudiar, pero cuando iba a dibujar o pintar a la Academia de Bellas Artes de mi ciudad natal, San Francisco, me sentía libre.

Con el tiempo eso se hizo un hábito, una suerte de recurso para capear malos momentos, pero no era la lucidez de un camino a seguir.

Despues llegue a Córdoba y pasepor la Facultad de Filosofía unos meses. No soportaba ni el el método de estudio ni ni de enseñanza.



Fantasía para soprano, piano y orquesta (1955).



Una de las primeras obras del autor pintada a los 16 años.



La boda (1957)




Sin titulo (1958)




Sin titulo (1958)




Luego de abandonar Filosofía ingresé a la Escuela Superior de Bellas Artes de la UNC. Allí estuve dos años y abandoné.

El academismo en pintura es un mal que se da en todas partes, en donde los que pintan son demasiado racionales y elaboran códigos, tratados y aman la exactitud que el arte no puede alcanzar.

Seguí pintando solo hasta que un día hice algo que me gustó y seguí haciendo; encontré estímulo. Fue más o menos a esa altura de mi vida que caí en cuenta que yo era para eso, que yo debía ser eso.



Primera pastoral (1960)




Nepa (1960)


Óleo sobre hardboard (72 x 122 cm)



En el fondo del mar (1961)


Oleo sobre hardboard (123 x 127 cm)




 La consumación (1961)



Oleo sobre hardboard ( 105 x 122 cm)




Pagulo (1961)



Oleo sobre hardboard (94 x 117 cm)





Desfile de modelos (1961)



Oleo sobre hardboard (116 x 122 cm)



Figuras rojas (1961)



Oleo sobre hardboard (98 x 122 cm)




Rotiferos (1961)



Oleo sobre hardboard (83 x 123 cm)







 

Aunque podría decir que estoy transitando en la corriente de la neo-figuración, no quiero encasillarme. En mi búsqueda convivo con la posibilidad de hallar valiosas experiencias.

El lenguaje o modo pictórico existe, pero de ninguna manera es uno ya que en cualquier momento puede trastocarse en lo más inesperado, de allí el descubrimiento, la libertad y el espíritu indomable del artista.

El arte nos exige para aprender todo lo que existe y aún lo que no existe. La primera condición en su camino es detenerse poco para caminar más y llegar a lejanos descubrimientos, sin preocuparnos de una personalidad que, cuando la poseemos, queda reflejada en cualquier modo de expresión.

 

 

 

El pintor debe luchar en especial para no caer en la política turbia en la que suele desenvolverse su actividad, no tanto por parte de la gente ajena a ella sino más exactamente por los mismos pintores.

La amistad no debe existir cuando se juzga, para evitar seguidillas de acontecimientos inexplicables.    

La beca de perfeccionamiento en el exterior que he recibido del Fondo Nacional de las Artes, para una estadía de seis meses en Paris, me llenó de alegría por que no sólo significa un triunfo artístico, sino un reconocimiento a mi moral artística. Todo lo que obtuve siempre se me fue dado por mi obra, puesto que se conoce mi obra y no mi persona.

Esto indica que mi filosofía de que el artista debe estar sujeto a una moral, a una conducta de dignidad, tiene vigencia.

 



 

Exposición de 15 óleos y 9 tintas en Galería Bonino a su regreso de Paris.


Crítica de Manuel Mujica Laines:


Recuerdo que cuando vi sus obras hace siete años, me impresionó la mágica poesía de sus composiciones, dando albergue a un mundo de extrañas e inesperadísimas resonancias orientales, evolucionando sobre superficies sombrías. Me enfrento ahora con modificaciones que introdujeron el andar del tiempo y las enriquecedoras experiencias de su viaje, observando también hasta que extremo ha permanecido fiel a su punto de partida, o sea a su innegable personalidad. La dinámica alegría con que pinta hoy, como si librado de antiguas sombras, y la pujanza burlona con la que se expresa, se trasuntan no sólo en la temática sino también en una feliz aclaración de los tonos, convocando para nuestra diversión y meditación a un cortejo cuyas extravagancias evocan simultáneamente a los grotescos pompeyanos y a las tiras periodísticas de la actualidad.     

 



Crítica en diario La Razón.


“Curtino pintó en Paris recordando Córdoba”: En Paris era tal su necesidad de realizar que pintó en la habitación que alquilaba, utilizando un ropero como bastidor de las telas.

Y pintó recordando a Córdoba con una extraña imagen que le venía a la memoria, de un personaje que le sirvió de anécdota a algunas de las pinturas. Se trata de una mujer cuya característica era un enorme y grueso cuello. Ese personaje, que era real y dotado de extraños poderes según se contaba, fue rescatado por Curtino como un personaje “pop-art”. De ahí que la representara a veces como si se tratase de una historieta que perduró desde la infancia.

 

Crítica en diario Clarín

Es curioso que, aun tratándose de pintura de temas, ya implícita en el anticipo de los títulos como “El martirio de la mujer del cuello”, “Vacaciones en el campo”, etc., el interés del espectador es inmediatamente absorbido por la pintura en si, por los elementos compositivos, por la graciosa humorada de sus dibujos, por la original creación de un lenguaje que ahora le será identificadamente propio, al margen de todo antecedente, ajeno a toda imitación. Nace de esta obra la incorporación de Curtino a cualquier visión antológica de nuestra pintura.

 

 

 

 

 

Confesiones (extraído de Efebo Soma, escrito en 1963)


- Soy el que crea, inventa y es particular como manda la ley natural de la vida.

- Soy de aquellos que nunca va a saberse todo lo que fueron.

- Siento que toda la razón de mi conferencia subterránea, va a perderse confundida entre otras que no pueden compararse.

- No tendré nunca espectadores ni comprensión a todo lo que soy.

- Si mis abuelos no hubiesen traído mi sangre a este país, yo no sería un valor desperdiciado. Nací donde no habrá grandeza por mucho tiempo.

- Cuesta llegar a ser uno, como no se es otro, fundamentalmente distinto, es triste perderse.

- ¿Comprenderán alguna vez los que miran la técnica y el color, lo que quise decir?

- ¿Comprenderán qué es la forma?

- ¿Lo que yo digo que es la forma?

- ¿He nacido en una época que no es mía?, o pertenezco a otra que vendrá?

- Mi modo de ser y de sentir son distintos.

- Pertenezco a los trascendentes, a los que colocan un contenido mas vivamente humano en sus obras.





A veces me pregunto si vale la pena que deje tantos cuadros y me haga tanta mala sangre, aunque no puedo olvidar que por los cuadros pude ir a Europa. Y además si no los hubiera hecho no sería nada. 

Por qué la gente que va por la calle y vive mejor y al día ¿Qué deja de sus vidas?...ningún rastro.